jueves, 29 de mayo de 2008

PAI





Se que algunos ya tenian ganas de ver una nueva entrega de esta pequena aventurilla por el sudeste asiatico. La verdad es que lo he intentado alguna vez, pero en Laos andan mas atrasados en esto del internet con adsl. Unas veces no podia subir fotos, otras tardaba una eternidad y otras se iba la luz y a tomar por saco todo lo escrito. Por fin parece que he encontrado un cibercafe de ultima generacion (toca madera), asi que voy a actualizar esto un poco y seguire donde lo deje la ultima vez, llegando a Pai.

Pai es un pequeno pueblito del noroeste de Thailandia, uno de esos sitios magicos que te llegan dentro, un lugar para pasar una larga temporada. Esta metido en un idilico valle rodeado de montanas y jungla, tiene tan solo unos tres mil habitantes y su poblacion esta compuesta por una curiosa mezcla. Son mayoria los thais de la etnia Shan, tambien hay bastantes oriundos de Bangkok que huyeron del estres de la capital atrapados por el relax de esta zona, luego esta una pequena comunidad musulmana, otra china, y por ultimo algunas decenas de farang (extranjeros) llamados "Paioneers", occidentales que conocieron esta comarca estando de vacaciones y se quedaron a vivir o lo tomaron como segunda residencia. Ademas, en las aldeas vecinas viven nativos de las tribus Lisu, Samu y Karen en un radio muy pequeno, se puede acceder facilmente en moto. Algo mas arriba estan las famosas mujeres jirafa, esas que alargan sus cuellos poniendose arandelas de bronce desde las claviculas hasta la mandibula, y tambien hay un campo de refugiados de birmanos kareni que llevan anos acampados en plena jungla huyendo de las guerras etnicas y las bandas de traficantes de opio en el nordeste de su pais.

A decir verdad, los primeros farang que llegaron a Pai eran yonkis americanos de la epoca de Woodstock atraidos por la tranquilidad del lugar, y sobre todo por la pureza del opio. Pero no fueron bien recibidos, andaban todo el dia pululando por el pueblo como zombies y no hacian nada provechoso, la influencia en los jovenes lugarenos era negativa y pronto fueron declarados como indeseables y echados del lugar practicamente a patadas. Ademas, las autoridades thais tomaron cartas en el asunto y arrasaron con cantidad de hectareas de plantaciones de opio buscando otras formas de cultivo para las etnias de la zona. Hoy en dia apenas se cultiva opio en Thailandia y la mayoria de la produccion se centra en Birmania, aunque sigue siendo normal que se te pongan en mitad de la carretera para venderte algo, sobre todo en las aldeas donde viven los Lasu, pero con decir que no es suficiente y no hay ningun peligro.

Pero a mediados de los ochenta se fueron asentando otros farang con una mentalidad mas positiva que fueron muy bien recibidos por los lugarenos. Gente que decidio vivir de una forma mas o menos alternativa pero sana, gente que puso pequenos negocios, hotelitos, restaurantes, donde daban trabajo a thais; otros abrieron galerias de arte que servian para que los artesanos locales pudieran exponer y vender sus productos, otros ayudaron a montar cooperativas agricolas para mejorar la produccion y distribucion de arroz, frutas o verduras e introdujeron maquinaria moderna que mejoro mucho su nivel de vida. Y todo esto se hizo sin alterar en exceso la tradicion y forma de vida local, sin "coca-colonizar" el entorno, con lo que los Shan estan encantados con los nuevos vecinos blancos y la armonia entre todas las comunidades es total.

Y a mi me paso lo que a casi todos, que llegas de paso para estar un dia o dos, pero te enganchas y prolongas tu estancia. Por supuesto, el turismo de masas ni toca este sitio, mejor que mejor. A veces vienen de paso a ver a las mujeres jirafa, algo que yo no hice pues debe ser como una especie de zoologico donde los farang les tiran fotos a un palmo de la cara como si fueran monos, a mi no me interesa ese tipo de circo. En Pai lo mejor es alquilar una moto, en un santiamen te mueves por los alrededores a traves de un laberinto de pistas que te llevan a cataratas, pozas de aguas termales, templos, aldeas de las diferentes tribus, ves las zonas de cultivo, vida salvaje, bufalos de agua, elefantes, tomas un te con los lugarenos, aparcas la moto y haces un poco de monte... Se te pasa el dia tan rapido y has disfrutado tanto que cuando llegas al guesthouse dices al manager "Esto, creo que me quedo un dia mas", y asi dia a dia. El guesthouse en el que me aloje era propiedad de Alice, una inglesa casada con un thai, y cuando le decia que prorrogaba mi estancia se reia y me decia "Ten cuidado, que asi empece yo".

Los alojamientos son muy baratos y encuentras un sitio decente desde dos euros, aunque yo tire un poco mas arriba y consegui un precioso bungalow de bambu con una terraza de teca encima del rio por la friolera de ... cinco euros. La vida en el pueblo tambien es muy animada, bonitos y tranquilos garitos para comer, tomar una cerveza o sestear en una hamaca mientras lees un libro y escuchas buena musica, mercados de alimentos o artesania donde vienen con sus productos los campesinos de las aldeas vecinas...ya os digo, un lugar con un encanto especial que atrapa a mucha gente. Una cosa que me hace gracia es que muchas mujeres siguen vistiendo sus trajes tipicos no solo durante el dia en el mercado, algo normal, sino cuando salen por la noche a tomar algo, un dia alucine viendo a una mujer Shan vestida segun su tradicion, con su sombrero y todo, bailando al ritmo de los Red Hot Chilli Peppers.

En Pai conoci a Javi, de Zumarraga, un cocinero que trabaja seis meses al ano y viaja los otros seis, conoce bastante bien Pai y sus alrededores y cada vez que viene se queda un mes o dos. Tambien contacte con gente muy majetona de todas partes del mundo, ademas al segundo dia todo el mundo te conoce y te saluda por la calle, te invita a su casa a tomar algo, te hacen sentirte como en tu propio hogar. Finalmente decidi que habia llegado la hora de seguir mi camino y, muy a mi pesar abandone Pai, comparti una furgoneta hasta la frontera de Laos en la que ibamos como sardinas en lata una pequena representacion de la ONU (cuatro israelitas, dos holandesas, una pareja anglo-hindu, un californiano, una inglesa y yo. Trayecto duro, pero cachondo. Pero suelo decir en estos casos, hasta la proxima.

2 comentarios:

OSCAR dijo...

Besotes, lectores:
Gracias a todos los que colgais algun comentario, me hace mucha ilusion leeros desde tan lejos.
Ane & Gontxal, Mar & Dani, Lidia, Bisi (aunque no pudiste), Veronique & Pierre (allez, allez), Gloria (te veo pronto, jefa), Quique, Marcos (tu si que sabes viajar, zorro), Amelia (tranquila por la malaria, estas en Chile o Mexico?), Rafilla & family (al loro que vas a salir de prota en una pequena ficcion en este blog).
Y a los que me mandais algo a mi direccion de correo, no os corteis y escribid algo aqui, asi pasaremos todos juntos a la posteridad.
Seguimos en contacto, ezkerrik asko!
Oscar

Anónimo dijo...

Ese txapeldun!
No se que haces apalancado en un banco, dedicate a viajar y escribir que se nota que has nacido para eso, en serio, eres el Chatwin del siglo XXI.
Amaya y los chavales te mandan muchos besos. Todos andamos enganchados a tus andanzas, un abrazo.
Alberto